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Evaluar desde el territorio: aprendizajes desde Putaendo

por Carmen Luz Sánchez, Catalina Valdés y Camila Gallagher

El capítulo que presentamos en el libro Evaluación, democracia y transformación: experiencias de evaluación participativa en América Latina recoge una experiencia concreta de evaluación participativa desarrollada en la comuna de Putaendo, en el marco del programa Servicio País.

Más que una sistematización técnica, se trata de una vivencia profundamente territorial, comunitaria y transformadora, que nos permitió explorar cómo la evaluación puede convertirse en una herramienta de empoderamiento, reflexión colectiva y acción conjunta.

La experiencia evaluada corresponde a una intervención comunitaria en la comuna de Putaendo, Región de Valparaíso (Chile), en el marco del programa Servicio País de la Fundación Superación de la Pobreza. Putaendo es una comuna rural del Valle de Aconcagua, con localidades dispersas, una fuerte identidad territorial y una activa vida comunitaria. Durante el periodo 2021–2023, el equipo Servicio País —compuesto por profesionales jóvenes que viven y trabajan en el territorio— impulsó la intervención para promover un modelo de desarrollo turístico local, comunitario e igualitario entre hombres y mujeres. Este modelo buscaba valorar, resguardar y transmitir la cultura y tradiciones locales, respetar y conservar el medio ambiente, y generar empleos remunerados con sentido y arraigo territorial.

La evaluación participativa fue liderada por el equipo regional Servicio País y a través de la constitución de un consejo evaluador con representantes del territorio, con acompañamiento metodológico desde la Fundación. Se trató de una evaluación interna, situada y participativa, que buscó relevar tanto los resultados como los aprendizajes del proceso de intervención. A través de talleres, entrevistas y espacios de reflexión colectiva, se recogieron las voces de quienes participaron en la iniciativa, generando una mirada compartida sobre los logros, desafíos y proyecciones del trabajo realizado. Esta experiencia permitió evidenciar cómo la evaluación, cuando se construye desde el territorio y con las comunidades, puede convertirse en una herramienta potente para la transformación social.

Uno de los aspectos centrales de esta experiencia fue la coherencia metodológica entre el enfoque del programa y las herramientas utilizadas en la evaluación. Desde el diagnóstico hasta la toma de decisiones, cada etapa estuvo atravesada por metodologías participativas que reconocen y valoran el conocimiento que las comunidades poseen sobre su territorio. Esta coherencia no solo fortaleció la legitimidad del proceso, sino que permitió que la evaluación fuera vivida como una instancia de aprendizaje compartido, más que como una revisión externa.
Los talleres evaluativos convocaron a actores diversos: desde representantes de organizaciones comunitarias de base hasta el propio Alcalde de la comuna. Esta interacción entre “pares improbables” enriqueció los resultados y abrió nuevas posibilidades de articulación entre actores locales. En ese sentido, la evaluación no fue solo una instancia técnica, sino también una intervención en sí misma, que promovió el diálogo, la escucha activa y la construcción de confianzas.

En el capítulo se profundiza en los hallazgos obtenidos, diferenciando dos dimensiones que consideramos clave: por un lado, los resultados de la evaluación en términos de impacto, escalabilidad y sostenibilidad del programa; y por otro, los aprendizajes sobre el proceso evaluativo en sí mismo. Esta distinción permite reflexionar sobre cómo evaluar no solo lo que se hace, sino también cómo se evalúa, abriendo espacio para mejorar nuestras prácticas desde una mirada crítica y situada.

La experiencia en Putaendo demuestra que la evaluación participativa puede ser simultáneamente evaluativa e interventiva. Al involucrar activamente a las comunidades, se potencia su apropiación de las iniciativas, se fortalecen los vínculos entre actores y se generan condiciones para una transformación más profunda y sostenible. Evaluar, en este contexto, es también cuidar, acompañar y construir futuro desde el presente.

Invitamos a quienes forman parte de esta comunidad de aprendizaje a leer el capítulo completo, disponible en el libro, y a seguir compartiendo experiencias que nos ayuden a pensar la evaluación como una práctica viva, situada y transformadora.


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