por Fidel Arévalo
Durante muchos años, la evaluación se sostuvo sobre una promesa poderosa: producir evidencia sobre qué funciona y qué no, para orientar decisiones públicas más justas, eficientes y democráticas. En ese horizonte, la evaluación no era solo una herramienta técnica, sino un dispositivo político en el mejor sentido del término: un medio para ampliar la libertad, fortalecer la rendición de cuentas y acercar el ejercicio del poder a la ciudadanía. Conocer resultados implicaba, en teoría, empoderar a las personas para exigir mejores políticas y un uso más transparente de los recursos.
Sin embargo, en muchos contextos contemporáneos, esa promesa parece haberse vaciado. La evaluación continúa produciéndose, los informes circulan, los indicadores se refinan, pero su capacidad de incidir en decisiones sustantivas se ha debilitado. La pregunta, entonces, no es simplemente cómo mejorar la evaluación, sino por qué ha dejado de importar. Y la respuesta no puede reducirse a una sola causa.
Las ciudades de todo el mundo, incluidas muchas de América Latina, están incorporando soluciones de inteligencia artificial en sus servicios urbanos: sistemas de videovigilancia y reconocimiento facial para la seguridad pública, gestión del tráfico, atención al ciudadano, recogida de residuos, promoción turística.
Hace algunos meses, me senté durante más de dos horas con un grupo de mujeres para escuchar su experiencia con un programa. No había grabadora encendida en ese momento. No había formulario en mis manos. Había silencio, pausa, chocolate y una confianza que llevo semanas construir. En esa conversación aprendí más sobre los determinantes reales del acceso a servicios de salud que en cualquier base de datos que había procesado antes.
Presentamos el episodio catorce del podcast de EvalParticipativa, ahora en su nuevo formato asistido por inteligencia artificial. En esta entrega se aborda un debate muy presente en el campo de la evaluación, tomando como referencia las
En contextos de vulnerabilidad urbana, evaluar no es un acto neutro. Toda evaluación implica una forma de mirar la realidad, de definir qué cuenta como problema, qué se considera logro y quién tiene la palabra para interpretarlo. Desde esta convicción surge el artículo
Cuando nos propusimos evaluar Co-Inspira, una iniciativa de construcción de paz en Colombia, sabíamos que enfrentábamos un desafío poco convencional. No se trataba de evaluar una intervención tradicional, sino algo mucho más complejo: un proceso de Investigación-Acción-Sistémica (IAS) que, en sí mismo, ya era un ejercicio colectivo de generación de conocimiento
El concepto de ‘readiness’ en inglés es difícil de traducir al español ya que reúne varios temas: preparación, disposición, propensión, prontitud, agilidad, destreza, disponibilidad, y vivacidad . En esta nota usaremos el término ‘disposición’ asumiendo que abarca varios otros temas complementarios.
Me emociona muchísimo compartir con ustedes una mirada personal al Capítulo 7: Evaluación participativa de la política pública de apoyo al transporte Perspectiva de inclusión y transformación – Jalisco (México), publicado recientemente en el libro