
Las más diversas iniciativas de intervención social (proyectos, programas, etc.) se han visto afectadas en su desarrollo y distintas organizaciones han pensado y repensado guías y lineamientos que acompañen una nueva agenda de evaluación. Una búsqueda rápida permite encontrar informes actualizados del PNUD, una serie de posts de la oficina de evaluación del Banco Mundial, recomendaciones sobre el monitoreo, evaluación y aprendizaje en el marco de USAID, guías de la UNODC para la evaluación durante la crisis del Covid 19, ONU Mujeres y sus herramientas de bolsillo para la evaluación durante la pandemia, el Siempro (Argentina) y su guía para la evaluación de las políticas públicas en situaciones de aislamiento social, las propuestas desde BetterEvaluation de adaptar la evaluación en tiempos del Covid19, etc.
Como se ve, reflexión sobre lo que debería o podría hacerse no ha faltado en el campo de la evaluación desde los inicios de la pandemia. Sin embargo, es posible detectar dos baches que nos parecen relevantes.
Uno es el referido a qué se está pudiendo hacer efectivamente en evaluación en este contexto (más allá de las guías y sugerencias varias).
El otro vacío a cubrir se vincula con el interés concreto de esta comunidad de práctica y aprendizaje, qué impacto está teniendo la pandemia en la práctica de la evaluación participativa.
Queremos invitarles a pensar sobre estos vacíos en el debate y la reflexión, sumando sus perspectivas, conocimientos e inquietudes en los comentarios a esta entrada. Quizás tenemos más preguntas que sumar, pero ojalá no nos quedemos solamente en ellas, sino que al menos aventuremos hipótesis plausibles como respuestas.
Hecha la invitación, abrimos el debate…!
Pablo Rodríguez Bilella I Equipo coordinador de EvalParticipativa.
