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Evaluación e investigación inclusivas de la discapacidad. ¿Qué es y cómo hacerlo?

por Mary Wickenden

Introducción

En el pasado, las personas con discapacidad han sido excluidas de muchos aspectos de la vida, entre ellos la investigación y la evaluación. Mientras que a otros grupos de la población se les pide su opinión de forma más rutinaria y se recogen sus datos cualitativos , por lo general a las personas con discapacidad no se les ha incluido en los estudios “convencionales” sobre temas clave como la salud, la educación, el agua, el saneamiento y la higiene, el empoderamiento de género o la participación social y política.

A menudo se percibe su inclusión como demasiado difícil o costosa, lo cual es discriminatorio y conduce a un desconocimiento permanente de sus vidas. Necesitamos recoger, tanto en la investigación como en la evaluación, datos que incluyan a las personas con discapacidad para comprender sus perspectivas, situaciones y necesidades, junto con las opiniones de los demás.

Junto a esto, la investigación específica sobre discapacidad ha sido escasa y mal financiada. En la actualidad, en parte como respuesta a la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CNUDPD, 2007), se reconoce el derecho de las personas con discapacidad a participar en todos los aspectos de la vida, y es así que las prioridades de investigación y evaluación están cambiando para incluir datos sobre discapacidad y las perspectivas de las personas con discapacidad en muchos temas.

En todo el mundo hay aproximadamente mil millones de personas con discapacidad, lo que equivale a más del 15% de la población (aproximadamente 1 de cada 7 personas). Las tasas aumentan con la edad, alrededor del 10% de los niños tienen discapacidades, mientras que en las poblaciones de edad avanzada la cifra se eleva al 40% o más (OMS y Banco Mundial, 2011).

Lo ideal es aspirar a que estos porcentajes estén representados en sus poblaciones de investigación y evaluación, así como aspirar a la igualdad de género, ya que las mujeres y las niñas con discapacidad están más excluidas que los niños y los hombres.

Recuerde también que las personas con discapacidad tienen otras identidades, aparte de la de discapacitados. Pueden considerar que sus otras identidades, como ser adolescente, padre o madre, cabeza de familia, homosexual o líder comunitario, son más importantes que ser considerado discapacitado. Tener en cuenta la discapacidad es una parte importante de un enfoque interseccional.

¿Cómo incluir la discapacidad?

A continuación, comparto algunos consejos generales para incluir la discapacidad en agenda de evaluación e investigación

proceso de investigación y/o evaluación

A continuación, sugiero una serie de pasos prácticos para las distintas fases del proceso de investigación y/o evaluación

a. Planificación

– Pregunte a las personas qué necesidades de apoyo tienen, si es posible con antelación.

– Incluya ajustes razonables en el presupuesto para poder satisfacer las necesidades de las personas.

– Invite a las personas de forma proactiva: póngase en contacto con diferentes organizaciones locales de personas con discapacidad para ampliar su invitación.

– Imparta formación sobre discapacidad e informe a todo el equipo antes de empezar.

– Compruebe de antemano si los participantes necesitan braille o documentos electrónicos.

b. Durante el proceso

Es importante tener en cuenta estos consejos específicos para las personas con discapacidad.

– Para que un entorno sea físicamente accesible, no debe tener escalones, debe ser de fácil ingreso (rampas, asideros, pasamanos y ascensores si es necesario) y accesible en silla de ruedas. Deje espacio suficiente. Asegúrese de que los aseos sean accesibles, cerca de la sala de reuniones principal, con puertas anchas, espacio para girar, pasamanos y lavabos bajos.

– Facilite orientación sobre el espacio a las personas con discapacidad visual. Pregúnteles cómo les gusta que les guíen, ya que esto varía. Dígales quién está en la sala. No salgan todos de la sala (por ejemplo, para tomar un refrigerio) sin decirles adónde va cada uno. Recuérdeles que describan verbalmente las imágenes de las diapositivas o rotafolios. Utilice letra grande en la señalización y, si es posible, señalización táctil. Si en la fase de planificación se ha enterado de que la gente necesita braille o documentos electrónicos, asegúrese de que estén disponibles.

– Cuando hable con una persona sorda, asegúrese de que esté frente a ella, hable con normalidad, no grite ni ralentice su discurso, eso no ayuda. Ofrezca interpretación en lengua de signos e información visual. Si es posible, proporcione un sistema de bucle para audífonos.

– Utiliza materiales visuales sencillos y presentaciones orales claras para que las personas con problemas cognitivos o de aprendizaje puedan seguir el contenido. Prever tiempo adicional para las actividades y la repetición de la información. Elabore versiones “de lectura fácil” (vocabulario y gramática sencillos) de los documentos clave.

– Si la situación es demasiado ruidosa y agobiante, proporcione una sala tranquila y cercana donde los asistentes puedan tomarse un respiro.

– Permita pausas y descansos flexibles para que las personas con problemas de salud, como dolor, o que se cansan con facilidad, puedan descansar y moverse.

c. Seguimiento

– A la hora de planificar la difusión de los resultados, prevea versiones escritas de fácil lectura y presentaciones en persona, además de los largos informes técnicos.

– Son útiles los informes de audio y vídeo con transcripción en pantalla.

– Pida a la gente sus reflexiones utilizando métodos multimodales y visuales, como escalas de valoración con emoticonos y métodos de relatos.

Puede acceder a la guía completa “Disability inclusive research: What is it and how can we do it?” (sólo en inglés) en este enlace.


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