por Gabriela Munares y Rebeca Lucas
Las ciudades de todo el mundo, incluidas muchas de América Latina, están incorporando soluciones de inteligencia artificial en sus servicios urbanos: sistemas de videovigilancia y reconocimiento facial para la seguridad pública, gestión del tráfico, atención al ciudadano, recogida de residuos, promoción turística.
Esta tendencia avanza en muchos casos más rápido que los mecanismos para evaluar sus consecuencias sociales. Un buen ejemplo es el caso de la seguridad: ciudades como Lima, Buenos Aires o Ciudad de México han desplegado sistemas de IA para la vigilancia del espacio público sin que existan procesos sistemáticos para evaluar quién se ve desproporcionadamente afectado, qué sesgos pueden estar incorporados en sus algoritmos o cómo se protegen los derechos de las personas monitoreadas.
En contextos de vulnerabilidad urbana, evaluar no es un acto neutro. Toda evaluación implica una forma de mirar la realidad, de definir qué cuenta como problema, qué se considera logro y quién tiene la palabra para interpretarlo. Desde esta convicción surge el artículo
Cuando nos propusimos evaluar Co-Inspira, una iniciativa de construcción de paz en Colombia, sabíamos que enfrentábamos un desafío poco convencional. No se trataba de evaluar una intervención tradicional, sino algo mucho más complejo: un proceso de Investigación-Acción-Sistémica (IAS) que, en sí mismo, ya era un ejercicio colectivo de generación de conocimiento
Me emociona muchísimo compartir con ustedes una mirada personal al Capítulo 7: Evaluación participativa de la política pública de apoyo al transporte Perspectiva de inclusión y transformación – Jalisco (México), publicado recientemente en el libro
La invitación que recibimos para compartir la experiencia del diseño de la primera evaluación participativa impulsada desde el sector público en Ecuador representó un desafío tanto para mí, como facilitadora del proceso, como para Joselyn Corrales, quien en ese momento se desempeñaba como Subsecretaria de Evaluación en el ente rector de la evaluación en el Estado.
Con la aplicación de la Ley de Áreas de Protección Especial de Mongolia
Cuando escribí 
La narración de historias es una característica universal de la cultura humana que se utiliza para comunicar, educar y entretener. La sencillez de la narración de historias garantiza que el público participe y comprenda los mensajes que pretende transmitir el narrador. Pero, contar historias no es sencillo, es un arte que ha evolucionado y se ha transformado a lo largo de la existencia humana.