por Guilherme Antonio Calabria Bayma Costa
Desde el inicio, entendimos que no bastaba medir indicadores: era necesario identificar los mecanismos que explicaban cómo el Compaz generaba resultados. Para ello, formamos un comité evaluativo diverso, integrado por gestoras de las unidades, representantes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, académicos y organizaciones sociales. Esa pluralidad de miradas fue clave para enriquecer el proceso.
Estas herramientas fueron la base para definir preguntas evaluativas en cinco ejes: la percepción de quienes trabajan en los Compaz, la percepción de los beneficiarios, el impacto en la violencia, en la salud y en la educación. Para responderlas, aplicamos métodos combinados: encuestas y grupos focales con usuarios, entrevistas con trabajadores y análisis de datos secundarios.
Los hallazgos fueron alentadores. En las comunidades atendidas, las personas perciben el Compaz como un espacio seguro y transformador, que amplía oportunidades y fortalece la cohesión social. Datos objetivos mostraron reducciones significativas en los índices de crímenes violentos en áreas cercanas a ciertas unidades, lo que nos dio evidencias de impacto real en la dinámica territorial. Además, el proceso de escucha comunitaria durante la implementación fue señalado como un factor decisivo para la adhesión local.
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- 91,6% de satisfacción con las actividades ofrecidas;
- 88,6% afirmaron que el Compaz trajo cambios positivos a sus vidas;
- 96,2% recomendaron la construcción de nuevos centros en Recife.
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Lo que más valoro de esta experiencia es haber constatado cómo una evaluación participativa enriquece la gestión pública. La construcción colectiva de diagnósticos y recomendaciones no solo generó evidencias más completas, sino que también fortaleció el compromiso de todos los actores con la mejora continua de la política. Hoy puedo afirmar que la Red Compaz no es solo una estrategia de prevención de la violencia: es un ejemplo de cómo la gestión municipal puede transformar territorios a partir de la escucha, la evidencia y la participación.
El capítulo fue elaborado por mi —coordinador del Comité de Evaluación— junto con Priscilla Bacalhau y Nicole Mourad Pereira, del equipo técnico de Clear Lab, responsables de la asesoría metodológica. Gabriela Lacerda, gerente ejecutiva de Clear Lab, también participó como coautora, aportando su experiencia en el fortalecimiento de sistemas de monitoreo y evaluación en Brasil.
