por Julia Espinosa-Fajardo
En el camino hacia la consolidación de la evaluación, la Agenda 2030 nos ha dejado un mandato imperativo: “no dejar a nadie atrás”. Sin embargo, cuando miramos de cerca las políticas públicas y los programas, nos damos cuenta de que no todas las necesidades sociales reciben la misma atención, que la implementación no llega por igual a todo el mundo y que sus impactos no siempre se distribuyen de manera equitativa.
De hecho, si no reparamos en las diferentes desigualdades entrelazadas que operan en cada contexto, las políticas y su propia evaluación tienden a reproducirlas y, en ocasiones, a reforzarlas. En este punto, resulta fundamental incorporar la interseccionalidad en la evaluación. ¿Qué trae este enfoque a nuestro campo? Esta pregunta es central para quienes entendemos la evaluación como una herramienta clave para la equidad y la justicia social.
A continuación, se comparten algunas reflexiones al respecto que son desarrollas, con mayor detalle, en el capítulo “Género e interseccionalidad en la evaluación de políticas públicas. Desarrollos teóricos e implicaciones prácticas” (Espinosa Fajardo, 2025).
Cuando nos propusimos evaluar Co-Inspira, una iniciativa de construcción de paz en Colombia, sabíamos que enfrentábamos un desafío poco convencional. No se trataba de evaluar una intervención tradicional, sino algo mucho más complejo: un proceso de Investigación-Acción-Sistémica (IAS) que, en sí mismo, ya era un ejercicio colectivo de generación de conocimiento
Presentamos el capítulo trece del podcast de EvalParticipativa. Hoy compartimos un nuevo capítulo del libro “
Me emociona muchísimo compartir con ustedes una mirada personal al Capítulo 7: Evaluación participativa de la política pública de apoyo al transporte Perspectiva de inclusión y transformación – Jalisco (México), publicado recientemente en el libro
La invitación que recibimos para compartir la experiencia del diseño de la primera evaluación participativa impulsada desde el sector público en Ecuador representó un desafío tanto para mí, como facilitadora del proceso, como para Joselyn Corrales, quien en ese momento se desempeñaba como Subsecretaria de Evaluación en el ente rector de la evaluación en el Estado.
Durante las pasadas dos décadas ha crecido en importancia y presencia el movimiento tendiente a alcanzar políticas basadas en la evidencia. Éste sostiene que los responsables de política deberían tomar sus decisiones sobre la base de la mejor evidencia disponible respecto a “qué funciona”, y no sobre la base de ideologías o en respuesta a intereses particulares.
Cuando escribí 