por Guilherme Antonio Calabria Bayma Costa
Cuando asumí la coordinación del Núcleo de Evaluación de Políticas Públicas y Ciencia de Datos (NAPCD) en la Municipalidad de Recife en 2021, uno de los mayores desafíos era comprender en profundidad los impactos de la Red Compaz, una política de centros comunitarios orientada a prevenir la violencia y promover la inclusión social. En 2022, tuvimos la oportunidad de realizar una evaluación ejecutiva participativa con el apoyo del Clear Lab, lo que nos permitió fortalecer la cultura de decisiones basadas en evidencia en la gestión municipal.
Desde el inicio, entendimos que no bastaba medir indicadores: era necesario identificar los mecanismos que explicaban cómo el Compaz generaba resultados. Para ello, formamos un comité evaluativo diverso, integrado por gestoras de las unidades, representantes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, académicos y organizaciones sociales. Esa pluralidad de miradas fue clave para enriquecer el proceso.
Juntos elaboramos un Árbol del Problema, que permitió situar la violencia urbana de Recife como problema central y mapear sus causas y consecuencias. Luego desarrollamos el Árbol de Objetivos, reflejando las metas de la política, y finalmente construimos la Teoría del Cambio de la Red Compaz, que nos ayudó a explicitar la lógica entre insumos, actividades, productos, resultados y impactos esperados.
Estas herramientas fueron la base para definir preguntas evaluativas en cinco ejes: la percepción de quienes trabajan en los Compaz, la percepción de los beneficiarios, el impacto en la violencia, en la salud y en la educación. Para responderlas, aplicamos métodos combinados: encuestas y grupos focales con usuarios, entrevistas con trabajadores y análisis de datos secundarios.
Los hallazgos fueron alentadores. En las comunidades atendidas, las personas perciben el Compaz como un espacio seguro y transformador, que amplía oportunidades y fortalece la cohesión social. Datos objetivos mostraron reducciones significativas en los índices de crímenes violentos en áreas cercanas a ciertas unidades, lo que nos dio evidencias de impacto real en la dinámica territorial. Además, el proceso de escucha comunitaria durante la implementación fue señalado como un factor decisivo para la adhesión local.
Algunos resultados expresivos de las encuestas con usuarios también confirmaron la relevancia de la política:
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- 91,6% de satisfacción con las actividades ofrecidas;
- 88,6% afirmaron que el Compaz trajo cambios positivos a sus vidas;
- 96,2% recomendaron la construcción de nuevos centros en Recife.
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Lo que más valoro de esta experiencia es haber constatado cómo una evaluación participativa enriquece la gestión pública. La construcción colectiva de diagnósticos y recomendaciones no solo generó evidencias más completas, sino que también fortaleció el compromiso de todos los actores con la mejora continua de la política. Hoy puedo afirmar que la Red Compaz no es solo una estrategia de prevención de la violencia: es un ejemplo de cómo la gestión municipal puede transformar territorios a partir de la escucha, la evidencia y la participación.
El proceso y sus hallazgos están descritos en detalle en el Capítulo 5 del libro “Evaluación, democracia y transformación: experiencias de evaluación participativa en América Latina”, denominado “Evaluación participativa de una política de centro comunitario: La experiencia de la Red Compaz (Recife, Brasil)”.
El capítulo fue elaborado por mi —coordinador del Comité de Evaluación— junto con Priscilla Bacalhau y Nicole Mourad Pereira, del equipo técnico de Clear Lab, responsables de la asesoría metodológica. Gabriela Lacerda, gerente ejecutiva de Clear Lab, también participó como coautora, aportando su experiencia en el fortalecimiento de sistemas de monitoreo y evaluación en Brasil.
