10. CONCEPTUALIZAR LA EVALUACIÓN PARTICIPATIVA

HERRAMIENTAS PARA CONSTRUIR UN MARCO REFERENCIA COMPARTIDO

por Esteban Tapella

La relación entre evaluación y participación comienza a desplegarse desde los años sesenta del siglo pasado ante las críticas a los modelos clásicos de evaluación, caracterizados por un enfoque técnico racional de carácter positivista y cuantitativo, así como una clara perspectiva vertical descendente (top-down). Hasta entonces, la evaluación había sido considerada un ejercicio de carácter meramente técnico que, apoyada en herramientas de medición y en la mirada externa de un equipo de evaluación experto, era capaz de extraer conclusiones objetivas sobre el funcionamiento y resultados de los programas o proyectos.

Sin embargo, no fue hasta mitad de la década de los noventa y en un marco internacional orientado a promover el “desarrollo humano”, cuando se asiste a un florecimiento de la reflexión y debate teórico-metodológico sobre participación y evaluación. Desde mediados de esa década, numerosos artículos, libros y manuales recogen –bajo diferentes nombres– prácticas de evaluación en las que se implica a los actores sociales vinculados a la intervención de forma dinámica y continua.

Diversos enfoques de evaluación han reconocido la importancia de implicar a una pluralidad de actores en el proceso evaluativo, como lo hemos expresado en el manual Siembra y Cosecha (2022). La inclusión de las voces de la sociedad civil se considera actualmente un elemento central no sólo para dar respuesta a sus necesidades evaluativas sino también para el logro de evaluaciones de calidad, creíbles, viables y basadas en evidencias.

Cuando decidimos encarar un proceso de evaluación con participación social, el primer interrogante a resolver tiene que ver con definir qué vamos a entender por evaluación participativa. Es todo un reto enfrentar la gran diversidad de enfoques que existen en torno al binomio participación social y evaluación. Como hemos visto, son múltiples y variadas las definiciones y conceptualizaciones respecto de este tipo de evaluación. Basta revisar repositorio de manuales y guías que hemos creado en EvalParticipativa para advertir la gran diversidad de definiciones y miradas sobre el ‘qué’ y el ‘cómo’ de una evaluación que incluya a múltiples actores sociales.

Frente a esta dificultad, en EvalParticipativa decidimos que era pertinente pensar en una conceptualización ‘situada’. Es decir, definir lo que entenderemos por evaluación participativa y caracterizar su proceso con los principales actores a cargo del mismo, básicamente el equipo de evaluación. Así fue como, en el marco del Primer Encuentro de Experiencias de Evaluación Participativa de América Latina y el Caribe (2019), construimos en conjunto con los participantes una definición de evaluación participativa y una serie de siete principios claves que la caracterizan. Así, sobre la base de la experiencia de una docena de evaluaciones representativas en la región, se elaboró el marco conceptual referencia publicado en Siembra y Cosecha.

En esta nota compartimos dos herramientas destinadas a técnicos, animadores socio-culturales y profesionales que se desempeñan en el campo de la gestión y evaluación de programas y proyectos. Las mismas buscan facilitar la construcción de un marco conceptual referencial que guiará el proceso.

Las herramientas pueden ser usadas de manera complementaria (primero una y luego la otra) o bien alternativa (usar una o la otra) dependiendo del nivel de conocimiento previo y experiencia de los integrantes del equipo en este tipo de evaluación.

LÁS TÉCNICAS

Técnica 1. Definiendo la Evaluación Participativa

El propósito de este instrumento es construir una definición de evaluación participativa que surja de los participantes, ofreciendo como disparador un conjunto de palabras que pueden o no estar involucradas en ese concepto. El debate a partir de diversas palabras facilita la reflexión y la priorización de aquello más relevante.

La herramienta está diseñada para ser usada con un grupo de entre 5 y 10 personas. Los participantes reciben un conjunto de 106 palabras escritas en pequeñas fichas o tarjetas, las que podrían o no tener que ver con un concepto de evaluación participativa. Las tarjetas se colocan sobre una mesa, con el texto hacia arriba y de manera visible para todos/as. Quien facilita la actividad, indicará a los participantes que identifiquen y seleccionen cuatro palabras que estimen relativas al concepto de evaluación participativa.

Una vez que todos han escogido sus cuatro palabras, comienzan, en ronda, a defender su selección. Cada participante, por turno, muestra y lee a los demás las palabras que escogió y trata de fundamentar por qué las eligió y qué sentido les atribuye. A partir del diálogo, el debate y la argumentación, el grupo va descartando aquellas palabras menos representativas y dejando las que consideran más importantes. El grupo debe llegar a quedarse con sólo siete fichas o tarjetas, pudiendo eliminar primero las expresiones repetidas o muy semejantes, luego las menos relevantes o aquellas en que no existe consenso en el grupo. Finalmente, deberán ordenar las siete palabras priorizadas de la forma que al grupo le parezca mejor, para luego, con ellas, redactar una definición de evaluación participativa. Esta definición reflejará el sentir del grupo o equipo de evaluación.

Técnica 2. El naipe de la Evaluación Participativa

El propósito de esta herramienta es reflexionar en torno a las principales características de la evaluación participativa y el rol del evaluador desde el enfoque de derechos, sensible al género y comprometida con la participación ciudadana.

El juego cuenta con un naipe de 40 cartas, las que contienen proposiciones relativas al perfil del evaluador para la evaluación participativa y las principales características de este tipo de evaluación. También hay cartas en blanco o ‘comodines’, que podrán ser usadas durante el juego para escribir una proposición propia o bien recuperar una tarjeta del pozo.

Una vez que se han repartido las cartas, de forma tal que todas las personas del grupo reciban igual número de cartas (entre 4 y 7 según el tamaño del grupo), los participantes comienzan seleccionando aquellas cartas que mejor reflejan mejor su percepción sobre el tema. Por turno, cada participante pondrá frente a sí la carta seleccionada, interpretando en voz alta su contenido y justifica por qué ha seleccionado la misma como la más importante para caracterizar este tipo de evaluación. Mediante discusión libre, el grupo debe elegir entre todas las tarjetas preseleccionadas una que logre la aceptación de todos. En una segunda ronda, el grupo repite el procedimiento, seleccionando una nueva carta más representativa de este tipo de evaluación. Ronda a ronda (entre 4 y 7 vueltas) el grupo irá seleccionando las tarjetas que mejor caracterizan este tipo de evaluación. Las tarjetas que nos son seleccionadas en cada ronda, ya no pueden ser usadas, salvo que con un comodín decidan ‘rescatarla’. Al finalizar el juego, el grupo tendrá una lista con las principales características de una evaluación participativa, las que formarán parte del marco de referencia para este equipo o grupo de trabajo.

MATERIALES NECESARIOS PARA PODER JUGAR

Para usar estas herramientas, tienes que bajar los materiales haciendo click en cada elemento del juego (son 5 archivos PDF). Junto a ello, te sugerimos cómo imprimir cada elemento.

En este enlace, puedes descargar la carpeta que contiene ambas herramientas. Tienes que imprimirlo en formato A3, papel de 250 gramos, preferentemente a color.

Tienes que bajar el instructivo de la técnica 1 y el instructivo de la técnica 2. Estos instructivos puedes imprimirlos en formato A4 o carta, en blanco y negro o color.

Para la técnica 1, necesitas bajar e imprimir las fichas con palabras claves. Para la técnica 2, tienes que bajar e imprimir las tarjetas con contenido y comodines. Estas tienes que imprimirlas en formato A3, papel de 250 gramos, preferentemente a color.

RECOMENDACIONES

Es importante revisar el contenido de las tarjetas, y procurar adaptarlas al contexto donde se vayan a utilizar. En el siguiente video, les cuento el origen de estos juegos, ilustrando su desarrollo y modalidades de uso. Al mismo tiempo les ofrezco algunas recomendaciones para su adaptación a diferentes grupos y contextos.