por Solana Yoma
Desde muy temprano en mi formación profesional, consideré a los derechos humanos como herramientas de disputa y de transformación de realidades éticamente injustas. Por eso, al recibirme de psicóloga, no me aboqué al abordaje individual de los padecimientos de las personas sino a la comprensión y el diseño de estrategias que permitieran abordarlos en su dimensión colectiva, con la intención de transformar las condiciones sociales generadoras de ese malestar.
Esto motivó mi interés por la Psicología Sanitaria, como área de especialidad que aporta al diseño, planificación, ejecución y evaluación de políticas, planes y programas de salud. Luego, en el marco de mi tesis doctoral, me propuse evaluar un mecanismo de participación ciudadana en salud mental desde el enfoque de derechos humanos y allí identifiqué un área de vacancia a la que procuré aportar con mi investigación. Veamos en qué consistió este modesto aporte.
Cuando los países ratifican un tratado de derechos humanos, se comprometen a presentar informes periódicos ante los organismos de supervisión internacional, para dar cuenta de sus avances en el cumplimiento de esos derechos. Para contribuir en ese proceso, Naciones Unidas y el Sistema Interamericano diseñaron sistemas de indicadores de derechos humanos orientados a traducir las distintas dimensiones de los derechos en variables susceptibles de ser observadas y evaluadas.
Sin embargo, aunque la participación ciudadana es reconocida como un derecho y como una herramienta para ejercer otros derechos, en las matrices de indicadores elaboradas por ONU y OEA no se incluyeron indicadores específicos para evaluar este derecho en los mecanismos institucionales creados a tal fin.
Por su parte, en la bibliografía especializada sobre evaluación de procesos participativos existen numerosas propuestas para evaluar los mecanismos de participación ciudadana desde criterios de calidad democrática, pero no desde el enfoque de derechos humanos.
A partir de este diagnóstico, intenté tender puentes entre estos dos campos de indagación e intervención que, a nivel de la academia y los organismos internacionales, se encontraban hasta el momento desarticulados: las evaluaciones con enfoque de derechos humanos y las evaluaciones de procesos participativos.
Para ello, llevé a cabo una revisión teórica y normativa mediante la que identifiqué las características definitorias de las evaluaciones con enfoque de derechos humanos y el modo en que podrían aplicarse en la evaluación de mecanismos participativos. Como resultado, elaboré un marco conceptual y operativo para evaluar los mecanismos de participación ciudadana desde estándares de derechos humanos y construí una matriz de indicadores que procura aportar en los procesos de monitoreo internacionales sobre este derecho.
Este trabajo constituye, así, una apuesta por ampliar las herramientas metodológicas de evaluación en derechos humanos en un campo hasta el momento inexplorado: el de los mecanismos institucionales de participación ciudadana. Considero que la elaboración de dicha matriz de indicadores podría constituirse en un insumo para los Estados para rendir cuentas sobre sus avances en ese derecho y servir también a los fines de la ciudadanía para evidenciar y reclamar en casos de incumplimiento.
A continuación, les comparto el trabajo completo y la matriz de indicadores propuesta, esperando que puedan constituirse en un aporte en esa dirección.
¡Saludos a la comunidad EvalParticipativa!
