Diálogos entre la Evaluación Participativa y el Enfoque de Género
El pasado 9 de noviembre se llevó a cabo el webinar “Transformar desde la evaluación”, un espacio dedicado a reflexionar sobre la intersección entre la evaluación participativa y el enfoque de género. Dos pilares son esenciales para construir evaluaciones inclusivas, equitativas y transformadoras.
El encuentro contó con la participación de panelistas que desde sus distintas miradas abordaron una serie de aspectos para reflexionar sobre la participación en las evaluaciones, el enfoque de género y derechos humanos, los cruces y sus desafíos.
Nos acompañaron Claudia Olavarría, consultora para Global Evaluation Initiative (GEI), Andrea Meneses evaluadora del proyecto Focelac + del DEval, Maritza Concha académica de la Universidad de Florida y Shantal Aragón, gerenta sénior de uso de evidencia para Clear LAC. El webinar estuvo moderado por Vanessa Castro, docente e investigadora de la Universidad Nacional de San Juan, Argentina.
La evaluación participativa asegura la inclusión de voces diversas, especialmente las de grupos históricamente vulnerabilizados, promoviendo un proceso donde todas las personas tienen un rol activo en la evaluación.

Por su parte, el enfoque de género aporta herramientas para identificar, analizar y transformar desigualdades de género, considerando cómo las intervenciones evaluadas afectan de manera diferenciada a distintos grupos. Trasciende lo técnico para posicionarse como una mirada profundamente política, que cuestiona y analiza las relaciones de poder que sustentan las desigualdades. Al desentrañar cómo las normas, roles y dinámicas de género perpetúan privilegios y exclusiones, este enfoque no solo evidencia las desigualdades, sino que también propone transformarlas.
Unir estos enfoques no solo fortalece la legitimidad de las evaluaciones, sino que las convierte en una verdadera herramienta de cambio social. Como señaló Claudia Olavarría en el webinar: “Desde mi perspectiva y práctica, estos enfoques son complementarios e indivisibles si pensamos en implementar evaluaciones transformadoras que contribuyan a la igualdad de género y la justicia social”.
Se destacó también el aporte de la mirada interseccional del enfoque de género en la práctica evaluativa, en el reconocimiento de las categorías que nos atraviesan como personas y la comprensión de la diversidad que nos habita, requiriendo análisis diferenciados y profundos sobre cómo las intervenciones inciden en las distintas experiencias de vida.
En un segundo momento, las y los participantes conversaron en grupos sobre posibles estrategias para promover evaluaciones atravesadas por estas temáticas. Se resaltan las siguientes:
1. Perspectiva de género en todas las fases
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- Incorporar una perspectiva feminista en todas las etapas del proceso evaluativo.
- Garantizar espacios específicos para que las voces de mujeres y niñas/os sean escuchadas y consideradas durante todo el proceso.
- Asegurar que quienes gestionan y realizan evaluaciones reciban formación continua en género y derechos humanos.
- Promover instancias de capacitación y sensibilización sostenidas, entendiendo que el cambio requiere procesos de desaprendizaje y comprensión desde las vivencias de las personas.
- Basar las evaluaciones en diagnósticos participativos previos.
- Ajustar los tiempos del proceso evaluativo a las dinámicas y necesidades de las comunidades y las instancias evaluadas.
2. Participación inclusiva
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- Analizar previamente las condiciones reales de participación de mujeres, jóvenes y niñas/os. Por ejemplo, consultar a las mujeres de forma individual sobre los mejores mecanismos, horarios y espacios para su participación efectiva.
Ir más allá del conteo de participantes mujeres, considerando brechas de acceso y las responsabilidades de cuidado. - Fomentar una participación activa y significativa de la población infantil, asegurando que sus opiniones sean tomadas en cuenta y no se limiten a una función simbólica.
- Incentivar la participación de hombres y jóvenes (para contrarrestar su baja participación por sus horarios laborales) mediante estrategias que respondan a sus contextos.
- Fortalecer las capacidades comunitarias para lograr procesos de participación que sean menos jerárquicos y más autogestionados.
- Analizar previamente las condiciones reales de participación de mujeres, jóvenes y niñas/os. Por ejemplo, consultar a las mujeres de forma individual sobre los mejores mecanismos, horarios y espacios para su participación efectiva.
3. Metodologías inclusivas
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- Diseñar metodologías que promuevan espacios de diálogo inclusivos, donde todas las personas se sientan seguras para expresarse.
- Adaptar las metodologías a las características del territorio y las desigualdades del contexto, priorizando estrategias cualitativas que favorezcan la participación de mujeres y diversidades.
- Garantizar que las actividades cuenten con el tiempo necesario para que cada participante pueda expresarse plenamente.
- Incorporar el enfoque de género transversalmente en las preguntas de evaluación.
- Desarrollar indicadores de género como parte de la evaluación que permitan ser incorporados en las planificaciones futuras.
4. Formación en enfoques participativos y de género
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- Mejorar la formación en enfoques participativos y de género en los niveles de pregrado, grado y posgrado, combatiendo resistencias desde la educación formal.
- Fortalecer capacidades para llevar a cabo evaluaciones bidireccionales o desde las comunidades y territorios, por ejemplo, mecanismos como la contraloría social o auditoría social.
Te invitamos a dejar tus comentarios y sumarte a este diálogo tan necesario para la comunidad evaluativa. Tus comentarios y aportes son esenciales para seguir avanzando en la construcción de pensamiento y práctica sobre la complementariedad de los enfoques participativos y de género en las evaluaciones, contribuyendo así a sociedades más equitativas.
En el siguiente video, podrán acceder a todas las presentaciones y los momentos más destacados del webinar.