por Carmen Lucía Jaramillo
La invitación que recibimos para compartir la experiencia del diseño de la primera evaluación participativa impulsada desde el sector público en Ecuador representó un desafío tanto para mí, como facilitadora del proceso, como para Joselyn Corrales, quien en ese momento se desempeñaba como Subsecretaria de Evaluación en el ente rector de la evaluación en el Estado.
El reto consistía en comunicar con claridad no solo los aspectos metodológicos y de enfoque, sino también las incertidumbres, los desafíos y los aprendizajes derivados del diseño de la evaluación participativa de los Espacios de Socialización y Encuentro para Personas Adultas Mayores, una intervención a cargo del Ministerio de Inclusión Económica y Social.

Con la aplicación de la Ley de Áreas de Protección Especial de Mongolia
Durante las pasadas dos décadas ha crecido en importancia y presencia el movimiento tendiente a alcanzar políticas basadas en la evidencia. Éste sostiene que los responsables de política deberían tomar sus decisiones sobre la base de la mejor evidencia disponible respecto a “qué funciona”, y no sobre la base de ideologías o en respuesta a intereses particulares.
Cuando escribí
Dispositivos de investigación colaborativa, mapeo colectivo itinerante, cartografías críticas y recursos pedagógicos para uso comunitario
La Cosecha de Alcances es un método participativo para identificar, formular, analizar y aprender de los cambios generados por una intervención, especialmente cuando las relaciones causa-efecto son complejas o desconocidas.
En un momento crucial para Uruguay (mi país) y la región, la reflexión sobre el papel de la evaluación participativa adquiere una relevancia particular. Las herramientas de evaluación, con sus fortalezas y limitaciones, ofrecen una oportunidad única para enfrentar los desafíos actuales de manera efectiva y sostenible. Por un lado, estas herramientas pueden ayudar a reducir la polarización, fomentar la colaboración y promover soluciones más inclusivas; por otro, requieren recursos significativos y enfrentan el riesgo de sesgos en su implementación.
La narración de historias es una característica universal de la cultura humana que se utiliza para comunicar, educar y entretener. La sencillez de la narración de historias garantiza que el público participe y comprenda los mensajes que pretende transmitir el narrador. Pero, contar historias no es sencillo, es un arte que ha evolucionado y se ha transformado a lo largo de la existencia humana.