Siguen llegando reflexiones y aprendizajes en el marco de la convocatoria lanzada días atrás. En esta ocasión, Olga Nirenberg, colega y socia de EvalParticipativa a través de CEADEL, nos comparte reflexiones sobre una experiencia de evaluación participativa de los Servicios de Salud de una ONG latinoamericana.
Recuerden que tod@s pueden participar con sus reflexiones y aprendizajes!
A modo de prólogo
Comparto acá una experiencia que en su momento consideré negativa, pero que, mirada a la distancia, creo que fue un buen aprendizaje para mí, para el equipo y sobre todo para las mujeres que participaron de esa “epopeya evaluativa”.
Creo que el escenario de la evaluación refleja muy bien las diferencias en las perspectivas de los actores, la importancia de contar con un buen mapeo de sus intereses e influencias. Más allá de que siempre hay que tratar de implicar a todos los actores, o sea tener un enfoque multiactoral, hay que dejar bien en claro cuáles voces se privilegiarán.
La recomendación que surge de la experiencia que a continuación compartimos, es la cuestión ética de la evaluación participativa. Esta nos dice que quienes somos profesionales de la evaluación y sabemos de cuestiones metodológicas, tenemos la obligación moral de amplificar la voz de aquellos más silenciosos o que no siempre son debidamente escuchados, cuando lo que se proclama es que son los “destinatarios” de las intervenciones.
En el marco de la
Queremos invitarl@s a participar del conversatorio y lanzamiento oficial del documental Por la Razón o la Fuerza, que realizaremos el 24 de Julio a las 18 hs de Chile (ver el trailer y enlace para participar al final de la nota).
Uno de los principales propósitos de EvalParticipativa es compartir experiencias inéditas de evaluación y aprender de ellas. Otro de los propósitos es dar a conocer historias de vida, de lucha y de organización social que, estando cerca, muchas veces pasan inadvertidas ante los ojos de la sociedad. Con gran alegría compartimos el documental “Por la razón o la fuerza”, una iniciativa que cumple con ambos propósitos.
En una ronda, los participantes debían seleccionar herramientas con las que se sintiesen cómod@s y clasificarlas en distintas categorías: audiovisuales, narrativas, gráficas y escritas, grupales y vivenciales. Luego, entre tod@s intercambiaron sus perspectivas y experiencias con éstas.
La Prueba del ocho -prenda en la que se debe dibujar con el cuerpo el número 8- a modo de castigo divertido por la llegada tarde de algun@s de l@s participantes, fue el puntapié inicial para dar comienzo al día que deparaba uno de los módulos más esperados por l@s participantes: “¿A qué nos referimos cuando hablamos de facilitación y facilitadores?”.

La realización del encuentro parte de reconocer la existencia de una diversidad de experiencias en América Latina y el Caribe que se presentan como evaluaciones participativas. A partir de una convocatoria pública, la cual tuvo una amplia aceptación y presentación de postulaciones, hemos seleccionado un conjunto de 16 experiencias de este tipo de evaluación que creemos reflejan un gran diversidad y riqueza para la región.